Nuestro Proceso Artesanal

Una tradición que nace de la tierra y evoluciona con paciencia, maestría y respeto.

Casa Amatierra

Cada gota de Casa Amatierra es el resultado de un proceso guiado por manos expertas, tiempo generoso y una profunda conexión con la tierra de Amatitán.

Nuestro método no busca atajos; honra la tradición que ha definido al tequila por generaciones

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Desde el cultivo del agave en Amatitán hasta su destilación, cada paso refleja la dedicación de quienes sostienen esta herencia.

El proceso artesanal no es solo cómo hacemos tequila: es quiénes somos.

EL CICLO DEL AGAVE

1. El agave y su maduración

Todo empieza con el agave azul.

Nuestros agaves crecen entre 5 y 7 años en tierras volcánicas de Amatitán, donde el clima cálido y los minerales del suelo definen su carácter.

Solo cuando alcanzan su punto óptimo de madurez comienza su transformación en tequila.

2. El corazón revelado

La jima es el alma del proceso.

Nuestros jimadores seleccionan y cortan cada agave a mano, retirando las pencas con precisión para dejar expuesto el corazón: la piña.

Este momento define la dulzura, la pureza y el perfil final del tequila.

3. Cocción lenta en hornos tradicionales

Las piñas se cuecen lentamente en hornos de mampostería para liberar sus azúcares naturales.

Este proceso convierte la dureza del agave crudo en una miel suave y aromática, base esencial del sabor limpio y elegante de nuestro tequila blanco.

4. Molienda y extracción

Una vez cocido, el agave se muele para extraer el jugo dulce que será fermentado.

Cuidamos cada detalle para preservar la esencia del agave y evitar notas agresivas.

Aquí comienza a definirse la textura final del tequila.

5. Fermentación que respeta el tiempo

El jugo del agave se fermenta de manera natural en tanques controlados, permitiendo que los aromas se desarrollen serenamente.

Este proceso no se acelera: la fermentación dicta su propio ritmo.

De aquí nace el carácter fresco y mineral de nuestro tequila blanco.

6. Destilación precisa

Destilamos dos veces para lograr un tequila cristalino, suave y equilibrado.

El objetivo no es crear un licor fuerte, sino depurar aromas y lograr una expresión elegante del agave.

La destilación es donde nace el espíritu de Casa Amatierra.

7. Reposo en barricas de roble (futuras expresiones)

Nuestras versiones reposado y añejo descansarán en barricas seleccionadas para lograr suavidad, profundidad y matices cálidos.

Aunque hoy presentamos nuestro blanco, nuestro compromiso con el tiempo y la tradición permanece.

El resultado: pureza, carácter y tradición

Tequila Amatierra Blanco es una expresión limpia, fresca y elegante, creada sin atajos y sin artificios.

Cada paso del proceso honra nuestras raíces, nuestra tierra y la maestría que distingue a Amatitán.

Elaborado con métodos artesanales transmitidos por generaciones, este tequila honra la tierra, el tiempo y el trabajo humano detrás de cada gota.